Parece cosa de magia. O de tecnología “alienígena”. Pero hasta ahora, a pesar de tener sus detractores e incrédulos, la llamada “pistola molecular” o “GT-200” fabricada por la firma inglesa Global Technical LTD, que se autopublicita como líder en el diseño de aparatos de detección de explosivos, armamento y sustancias tóxicas, llegará a Tabasco por requerimiento de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal.
A un costo aproximado de 600 mil pesos por unidad, este dispositivo podría estar presente en las calles de la entidad antes de que finalice el primer semestre del 2010, con el objetivo de ser aplicado en labores de rastreo y prevención, para combatir eficazmente a la delincuencia organizada y común. Por lo pronto, soldados del Ejército ya le pusieron apodo: la “ouija del diablo”, debido a que encuentra las “sustancias malignas” por medio de su antena, que se mueve “sola” cuando las detecta.
Tabasco HOY buscó más información sobre el aparato en las páginas web de sus proveedores y fabricantes, encontrando que existe una gran polémica sobre su funcionamiento, al grado que el Departamento de Defensa norteamericano ha lanzado alertas sobre este tipo de dispositivos. Una cotización sobre los costos y prestaciones que los fabricantes aseguran que posee, detalla que “ofrece excepcional capacidad de detección a pie de explosivos, armas y narcóticos. La función primaria del equipo es reducir los límites de un área amplia inicial en áreas de 5 metros (...) el GT200 también puede ser utilizado como una herramienta para revisión en el chequeo (sic) de todos los vehículos de los retenes carreteros, puntos de revisión y cruces fronterizos”.
Asimismo, los fabricantes, por medio de su distribuidor en la ciudad de México, “Segtec, S.A. De C.V.” afirman que su aparato “es el detector más avanzado del mundo” y describen su funcionamiento como “debidos a los campos para y diamagnéticos” .
El aparato en sí, luce bastante simple: consta de un mango del tamaño de una lámpara de mano de color negro con una base cilíndrica, y una antena en la parte frontal que se mueve dirigiéndose hacia el material detectado.
Con este sistema, la policía ministerial tendría la capacidad de detectar una amplia gama de narcóticos, como cocaína en todas sus modalidades, heroína, Cannabis, Anfetaminas. Además, detecta explosivos plásticos como el c-4, el Semtex, RDX, el Exógeno, Octógeno y los que están hechos de gel de agua, de pasta y en emulsión; dinamita, nitrato de amonio, nitroglicerina, Cyclotol y todo tipo de minas, granadas y torpedos.
Pero los más sorprendente de todo es que ni siquiera usa baterías, y sus rangos de detección van de los 700 metros en tierra, hasta los 2 mil metros en el mar, o 5 mil metros en el aire. Los fabricantes explican que el GT200 funciona “con la estática generada por el cuerpo de la persona que opera el dispositivo” Fuentes consultadas afirman que este dispositivo ya ha sido aplicado en Tabasco pero por efectivos militares de manera esporádica en algunos puestos de control, pero hasta el momento no está disponible para cuerpos policiacos locales. Otras entidades del país han adquirido el aparato y actualmente lo tienen en funcionamiento, como Sonora, Sinaloa, Durango, Michoacán y Baja California.
En Tabasco las autoridades aún no han anunciado oficialmente la puesta en marcha de dicho dispositivo, pero se ha sugerido que será aplicado por un convoy policíaco que recorrerá las calles, en puestos de revisión, y que se hará de manera discreta, sin que los civiles se percaten, por lo que ahora los operativos, en teoría, serán más rápidos, confiables y no ocasionarán molestias.
Tiene GT200 sus detractores
El aparato de detección denominado GT200 y sus casi “increíbles” prestaciones han sido puestos en duda en algunas publicaciones. En muchas se apela al sentido común: ¿cómo algo que apenas y emplea energía, como la estática, puede tener rangos de detección tan poderosos? ¿cómo este aparato puede tener un tiempo de operación ilimitado, como aseguran sus fabricantes? La teoría sobre su funcionamiento, explica Segtec, su distribuidor en México, se basa en los campos paramagnéticos y diamagnéticos, que no es otra cosa que la capacidad que tienen ciertos materiales para ser repelidos por un imán. Aseguran que todas las sustancias emiten estos campos, y que la “tarjeta” detectora que viene con el aparato es la encargada de identificar estos campos.
El año pasado, el ejército aseguró un cargamento de mil 200 kilos de cocaína que supuestamente estaba mezclada en un cargamento de queso que provenía de Michoacán.
Pero al final, resultó que el aparato se había “confundido” con una sustancia que entra en composición con la leche, y todo quedó en una falsa alarma.
Incluso, en un blog de internet se asegura que la Sedena fue “timada” por la empresa que se los vendió, pues el aparato no “funciona más eficazmente que tirar una moneda al aire” En 1999, el Departamento de Defensa norteamericano lanzó una alerta sobre este tipo de dispositivos, y en youtube puede verse un video del popular descubridor de fraudes, James Randy, sometiendo a prueba uno de estos aparatos. También hay una investigación de la BBC de Londres sobre el tema, apuntando al fraude.
En contraparte, en algunos chats relacionados con armas, la “ouija del diablo” ha sido motivo de asombro.
Tal es el caso de una conversación sostenida en la página mexicoarmado.com, donde un usuario comenta: “Me tocó presenciar la operación de este artefacto en el puesto de control Cucapah, establecido antes de llegar a San Luis Río Colorado, Sonora, cuando un capitán dirigió la pistola hacia un tractocamión cargado de chatarra prensada, dándole positivo a cocaína.
“De inmediato la carga fue exhaustivamente revisada con resultados negativos, por lo que el comandante del Tercer Regimiento de Caballería, coronel Jiménez Macotela, decidió seguir el vehículo hasta su destino final, una fundidora en Mexicali, donde supervisó la descarga, en la que encontraron una bolsita con residuos de cocaína. Así de precisos son estos equipos que, ciertamente, detectan, armas, narcóticos, dinero, lo que les ha permitido realizar grandes aseguramientos de enervantes”.